martes, 10 de mayo de 2016

Tiempos de estres para los estudiantes...

          LLEGAN LOS EXAMENES
         
Como todos los años se acerca la época de los exámenes finales donde nuestros hijos o nosotros mismos nos jugamos los resultados del curso. En estos días, a pesar del buen tiempo primaveral que comenzamos a disfrutar, resulta en ocasiones difícil encontrar un sitio vacío en las bibliotecas. Si uno se acerca por curiosear a las mismas podrá observar, sin lugar a duda, al menos cierto nerviosismo entre los estudiantes. Unos se balancean de forma compulsiva en el intento de memoriza un listado terrible, otros muestran toda su atención en los papeles sin que nada ni nadie pueda distraerles, algunos se comen las puntas de los lápices o bolígrafos en el cierto desconcierto que encuentran en su materia de estudio, alguno también en su agotamiento se queda un instante dormido entre un montón de papeles. Se puede sentir cierta tensión en el ambiente.

Afortunadamente los más pequeños no tienen que enfrentarse a estos exámenes finales en los que uno se juega muchas horas de estudio.

Entre las cosas que provocan ansiedad ante un examen tenemos la inseguridad que pueden provocar los mismos, dependiendo de lo aprendido y lo estudiado. Cuando uno lee lo que le preguntan y se siente seguro de poder responder adecuadamente, entonces, disminuye su ansiedad. Si uno encuentra que difícilmente puede responder correctamente a las preguntas aumenta su ansiedad bloqueando, en muchos casos, los pocos conocimientos que le hubieran podido ayudarle a responder el examen.

En estos días lo que también aumenta el estrés en los estudiantes es la falta de tiempo que creen tener para poder adecuadamente realizar todos los estudios y demás tareas, trabajos, lecturas, etc. Para que esto no ocurra es importante que uno pueda, por si mismo o con ayuda de un adulto si se trata de un niño, realizar una buena planificación de los tiempos de estudio de cada materia y de las tareas que tenga pendiente. Con ello uno se planifica en lo que debe realizar con el convencimiento de que tendrá tiempo suficiente para terminar todas sus tareas.

Existen algunas técnicas de estudio que ayudan a ganar tiempo al estudiante y que aumentan la confianza y seguridad en los estudios. Los esquemas, los subrayados, las síntesis, nos ayudan a trabajar las materias. Un buen esquema por ejemplo, nos ayuda el día anterior hacer un repaso general de la materia sin que perdamos mucho tiempo, no ayuda a ordenar también mentalmente los conocimientos y en la medida que están ordenados facilitaran con ello el recuerdo de los mismos.

Los exámenes, por lo que ellos mismos conllevan en los resultados, provocan ansiedad y ésta, no solo no ayuda para nada a realizar dicha prueba, sino que entorpece su realización produciendo incluso ciertos bloqueos de memoria. Por ello hay que analizar en cada caso, qué produce esa ansiedad e intentar ponerle remedio o al menos disminuirla.

Aunque muchos autores, con muy buenos criterios, aconsejan no estudiar la noche antes del examen, un buen repaso esta noche anterior al examen o la misma madrugada, a muchos estudiantes, más que de repaso, les ayuda asegurarse de que todavía recuerdan la materia adecuadamente y les da con ello cierta confianza que aminora su ansiedad. Este repaso en cualquier caso le sirve al estudiante a ganar seguridad en el conocimiento adquirido y con ello cierta tranquilidad al saber que podrá enfrentarse y realizar un buen examen.

Algunos, los más nerviosos, saben que este estado les hará disminuir su rendimiento en los exámenes, es por ello que un buen autocontrol y el aumento de su seguridad en los conocimientos es importante para un buen rendimiento. Es aconsejable, en muchos casos, que el estudiante pueda relajarse en el momento del examen y también durante los días anteriores en los que toda su atención estará centrada en los estudios. Para una buena relajación es necesario un buen entrenamiento que deberá llevarse a cabo durante una temporada anterior a ésta de los exámenes.

Los padres, abuelos, amigos, parejas y demás personas cercanas de los estudiantes durante estos días debemos aumentar nuestra paciencia con ellos y ayudarles en los repasos, preguntas, cuestiones y en general facilitar todas las tareas cotidianas que rodean al estudiante estos días. Debemos dentro de nuestras posibilidades, reforzarles, relajarles y darles la confianza que podamos para que puedan sentirse más seguros ante los exámenes.





jueves, 5 de mayo de 2016

Como preparar la llegada de un hermanito...

          LA LLEGADA DE UN HERMANITO  

Todos los que tenemos hermanos sabemos que aunque nos queramos muchísimo, en alguna ocasión hemos podido llegar a sentir celos. Estos aunque no sean infundados por los padres, generalmente se provocan por el mero hecho de compartir entre otras cosas la casa, la habitación, los juguetes y, sobre todo, la atención de nuestros papas.

Aunque, con los tiempos que corren, el plantearse tener el segundo hijo crea ciertas resistencias y miedos, en la mayoría de los casos es el mejor regalo que podemos hacer a nuestro primer hijo. Este, inevitablemente, va a ser destronado y va a sentir celos de su hermano menor. Por ello vamos a tener que ayudarle a sentirse mejor y a poder entender y, con ello liberarse, que lo que siente por su hermano, entre amor, celos y rabia, es lo habitual.

Podemos poner en práctica algunas estrategias que seguro, van a poder hacer que nuestros hijos se adapten mejor a su recién llegado hermanito. Tenemos que ser conscientes que aunque les ayudemos, ciertos sentimientos tienen que aflorar y aunque, en alguna ocasión, nos hagan dudar del beneficio de tener más de un hijo, es seguro que cuando se de la adaptación e integración a la nueva situación familiar vamos a poder valorar muy de cerca estos beneficios.

Generalmente le cuesta más al hijo único la llegada de un hermano, que a los que ya tienen algún hermano. Es claro que los cambios son distintos, el primero no ha tenido que compartir a sus papás y en el segundo caso, aunque también hay un cambio, ya desde que nacieron compartieron a sus papás con su hermano o hermanos.

Además el grado de celos va depender, sobre todo de la actitud de los padres, cuidadores y personas muy cercanas a los niños. Para empezar podemos, en los 9 meses ir explicando al niño lo que es un hermano con nuestras propias experiencias, con dibujos, cuentos...No es recomendable empezar muy pronto, el momento es cuando realmente se empieza a notar la trasformación dela mama. Se le puede hacer participe de algunas experiencias de este embarazo de la mamá, como son los movimientos que se producen en la tripa, las ecografías,... El niño espera la llegada de su hermano. El ir o no al hospital depende, entre otros aspectos, del tiempo de estancia en el mismo. Si el tiempo se alarga, generalmente, es positivo que el hermano mayor pueda ir a visitar a su nuevo hermanito y a su mamá, sobre todo evita fantasías o miedos al respecto.

Es importante que los primeros momentos que nuestros hijos pasen juntos sean de tranquilidad y de reconocimiento y atención al mayor. A veces sin querer se comete el error de compartir este momento con un montón de gente que acude a ver al más pequeño, que acude a felicitarnos por la llegada de este nuevo hijo y a veces se pierde el momento tan importante de adaptación para nuestro hijo mayor. Por ello debemos tener en cuenta que la llegada de su hermano tiene que ser también un momento muy especial para nuestro hijo mayor y por ello intentar preparar todo lo que rodea ese momento.

Cuando el niño en la rutina diaria, empiece a manifestar ciertos celos en relación con el bebe, debemos dejar que haga sus manifestaciones y darle un tiempo para hablar con él de ello. Así, si nuestro hijo reclama nuestra atención en el rechazo de su hermano, es importante poder trasmitirle que por supuesto a veces es difícil tener un hermanito bebe, porque éste reclama y necesita demasiada atención, pero que vamos a intentar compensarle, por ejemplo, en cuanto se duerma vamos a tener unos momentos especiales. Preferiblemente la compensación debe ser con relación a nuestra atención y a su vez evitar el exceso de compensaciones materiales. Debemos intentar que nuestro hijo no se confunda con sus sentimientos ambivalentes en relación con su hermanito y pueda llegar a sentirse culpable por ello. Esto es lo peor que puede pasar, que el niño mayor se sienta culpable por los sentimientos negativos hacia su hermano, cuando todos esperan que sean muy positivos. Hay que descargar esta culpa que puede crear cierta ansiedad y con ello liberar a nuestro hijo.

Una estrategia, para liberar de estas ansiedades, es inventarnos un cuento similar a la situación que rodea a nuestro hijo, en el que el pueda ver reflejado sus miedos, sus angustias, y por el cual aprenda que aunque un hermanito con frecuencia y por sus necesidades, nos quita la atención de nuestros papas, estos nunca dejaran de querernos y sentir un cariño especial por nosotros, y que además cuando nuestro hermanito sea un poquito mayor tendremos a alguien con quien compartir nuestros juegos y en general toda nuestra rutina. Además uno siempre va ser el mayor y eso es algo que el que llega no le va poder quitar.









martes, 3 de mayo de 2016

Que podemos hacer frente al estres laboral...

                                        ESTRÉS LABORAL
          
El desgaste, la insatisfacción, o en general, el estrés en el trabajo es uno de los problemas más importantes con los que la sociedad actual se enfrenta. El desgaste personal y laboral es llamado también Burnout o Síndrome de “estar quemado”.

El estrés, en general, se define como un desgaste de la persona, motivado por el exceso, continuo y obligado de respuestas y adaptaciones que debe dar ante las distintas situaciones. Casi todos conocemos o hemos pasado por momentos o situaciones estresantes. Un grado leve o moderado de estrés en algunas situaciones puede llegar incluso a ser positivo por la activación que nos produce para la consecución de objetivos. Por el contrario, si la carga de estrés que soportamos, nos consume, desgasta y paraliza se convierte en una alteración que nos produce un alto grado de malestar.

Podríamos agrupar las fuentes o causas del estrés en tres grandes grupos. En el primero incluiríamos los estímulos físicos. Por ejemplo, el exceso de ruido soportado a lo largo del día, la alta o baja temperatura a la que podemos estar expuestos, el hacinamiento o falta de espacio (piense lo estresante que puede ser un viaje en el metro cuando falta incluso el espacio para respirar, hace un calor sofocante y además el nivel de ruido es elevado).

El segundo grupo de factores estresantes recogería los acontecimientos vitales que implican un esfuerzo extraordinario de adaptación y que además conllevan un reajuste social que debemos realizar. Me refiero, por ejemplo, a la muerte del cónyuge, la separación o divorcio matrimonial, problemas laborales, cambio de residencia, embarazo, incluso las vacaciones. Digo incluso porque tenemos que tener en cuenta que también los acontecimientos positivos pueden ser una fuente estresora.

En el último y tercer grupo de factores tendríamos el tipo de personalidad, los recursos personales que cada uno posee y las estrategias que uno puede poner en marcha ante situaciones de estrés. Incluiríamos aquí los pensamientos, las emociones y la conducta. En primer lugar los pensamientos inadecuados que pueden provocar estrés serían, por ejemplo, los pensamientos negativistas, los que carecen de objetividad, los absolutistas (de todo o nada), los de excesiva exigencia y/o los que llevan asociados la frustración personal y bajada de autoestima. En cuanto a las emociones, el excesivo autocontrol puede dificultar el reconocimiento, la identificación y la aceptación de las mismas, y con ello provocar el estrés. Por último en cuanto a la conducta, siempre que respondemos de forma errónea o inadecuadamente generamos niveles de tensión, de estrés.

En el estrés laboral, además de conjugarse estas posibles fuentes o causas, se dan unas características a tener en cuenta para hacer una buena valoración o evaluación de cada caso. Una de ellas sería el cansancio o agotamiento emocional, o la sensación de no poder dar más de sí. Otra se refiere a la reacción defensiva que utilizan los afectados por el estrés laboral, manifestándose en el distanciamiento, el desprecio, la culpabilización en los compañeros de trabajo. Por último, las demandas del puesto de trabajo acaban excediendo a las posibilidades de la persona que padece el estrés produciendo por ello una falta de adecuación personal y profesional al puesto a desempeñar.

Qué podemos hacer para evitar o prevenir el estrés laboral. En primer lugar, y al igual que para cualquier tipo de estrés o ansiedad, es importante dedicarnos algo de tiempo para nosotros y nuestro entorno más cercano (familia, amigos...), que seguramente puede ser una buena fuente de apoyo en los momentos más estresantes. Es importante cuidarse a uno mismo. Para ello, mantener unos horarios de sueño, una buena alimentación y practicar algún deporte nos ayuda a sentirnos mejor. Además, también es importante mantener una constante reflexión personal de nuestros malestares para evaluar y evitar las fuentes o causas de estrés.

Si, aún así, uno siente que el estrés laboral le invade es importante que uno pueda evaluar las fuentes que le producen malestar de la manera más objetiva. Para ello es importante escuchar a los que tenemos al lado e intentar con ello mantener las expectativas más reales respecto a sí mismo y a su trabajo. A veces es difícil o imposible tomar algunas decisiones o nos sentimos invalidados para ello. Cuando el malestar nos invade, cuando el estrés nos afecta en nuestra vida, debemos solicitar ayuda profesional. Existen distintos tratamientos psicológicos que nos ayudan a combatir el estrés y la ansiedad. Existen también tratamientos farmacológicos que disminuyen temporalmente algunos síntomas del estrés. Cada caso es diferente y merece un diseño de intervención único que se ajuste a las necesidades de cada persona. La concienciación y búsqueda de ayuda es ya muy importante para un buen pronóstico.

miércoles, 27 de abril de 2016

¿Es la atracción algo social?

                                   LA ATRACCIÓN

Muchas investigaciones nos muestran como las buenas relaciones con los demás nos hacen sentir bien, e incluso la importancia vital de las mismas para nuestra salud, tanto física como psíquica. El ser humano es social por naturaleza y necesita de estas relaciones para desarrollarse y encontrar su propia satisfacción personal. Para establecer dichas relaciones, la atracción inicial juega un papel determinante y así, puede depender de ésta que comience o no una relación.

La atracción inicial puede parecer misteriosa pero sigue determinadas reglas: del tal forma las personas tienden acercarse a aquellas que encuentran o perciben físicamente atractivas y con quienes perciben que pueden interactuar, en cierta medida con los que percibimos ciertas similitudes.

El desarrollo de una relación con frecuencia es motivado por sentimientos de atracción o simpatía hacía la otra persona. La atracción que sentimos hacia los extraños está intensamente relacionada por las percepciones de atractivo físico que tenemos. Estas percepciones, sin duda, están moldeadas por las diferentes características culturales e individuales.

El atractivo físico es una característica que algunas personas afortunadas poseen. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que las distintas culturas difieren en gran medida en cuanto a la consideración que cada una tiene de estas características físicas atractivas. Después de muchas investigaciones y estudios de distintas sociedades no occidentales, los antropólogos no han podido encontrar ninguna característica que fuera considerada atractiva por las más de doscientas sociedades no occidentales estudiadas. Por ejemplo, algunas sociedades (como la nuestra) valoran como atractiva la delgadez en las mujeres, mientras que en otras se valora más atractivo en las mujeres ciertas formas redondas.

Además de encontrar que estas características físicas atractivas se definen culturalmente de distinta manera, es también punto de análisis el cambio que estos conceptos sufren en una misma cultura tras el paso del tiempo y lo que en un momento puede ser muy seductor con le paso del tiempo puede llegar a carecer de total atractivo. Esto lo vemos claramente en los cambios que cada temporada traen las modas.

Sin duda, la belleza física tiene una gran influencia en nuestras percepciones y evaluaciones de los demás en todo tipo de relaciones, no solo en los romances. Distintas investigaciones muestran que las personas bellas gustan, no sólo porque disfrutamos al mirarlas, sino también porque, de alguna manera, esperamos y producimos una conducta deseable en ella, nos llegamos a mostrar más animados, interesados, sociables y confiables ante los atractivos.

Los efectos del atractivo físico no solo son importantes para los estudiantes universitarios a la hora de conseguir una cita, es importante también, como demuestran distintas investigaciones, cuando las personas evalúan solicitudes de trabajo o incluso al escuchar las pruebas de un juicio contra un acusado y así, los candidatos al trabajo y el acusado se sitúan de mejor manera cuanto mayor sea su atractivo. Incluso parece ser que los niños más pequeños tienen preferencia por sus compañeros más atractivos.

Además de esta atracción física las personas se sienten cautivadas por aquellas con quienes mantienen interacciones positivas. A la mayoría nos agradan las personas con las que compartimos antecedentes, gustos, opiniones, creencias, actitudes, trabajo y valores. Esto es así, dado que estas interacciones llevan a la propia satisfacción.

La similitud propicia la interacción, al igual que la atracción, y cuando las personas interactúan, descubren más similitudes. Todos sabemos que las primeras conversaciones que mantenemos en una nueva relación son exploratorias de estas similitudes, de aficiones, intereses o actividades en común.

La atracción que podemos llegar a ofrecer es también importante para sentirnos mejor con nosotros mismos, en la medida que a mayor atracción que ofrecemos nos sentimos más seguros, más motivados y más satisfechos en general. Sentirse atractivo conlleva ciertas dosis autoestima positiva, de seguridad en sí mismo y de cierta satisfacción personal.


sábado, 23 de abril de 2016

La trasformación de la obediencia.

               LA OBEDIENCIA



         
La obediencia se define con la acción que se lleva a cabo en el cumplimento de la voluntad o demanda de la persona que manda. Este comportamiento que aprendemos desde muy temprana edad conlleva un cierto orden social en la aceptación y resolución de normas sociales, con determinados escalones sociales. Además explicaría comportamientos no tan deseados como los que se producen tras las órdenes de destrucción en situaciones de guerra.

Uno de los experimentos en psicología más conocidos que intenta explicar la obediencia, son los realizados por Milgram. En este experimento, las personas tenían que obedecer las órdenes que les daba la autoridad (el experimentador o el científico). Las órdenes eran que debían dar descargas eléctricas a una víctima que se resistía, y claramente parecía que estaba sufriendo, cuando ella misma daba una respuesta incorrecta. Las descargas empezaban muy suaves e iban aumentando de intensidad con cada nueva respuesta errónea de la víctima. En general, las personas obedecían estas órdenes aún cuando no estaban forzadas hacerlo.

Aunque las personas, en esta investigación de Milgram mostraban signos visibles de angustia al obedecer y, trataron de detener el experimento, la mayoría continuaba obedeciendo y administrando por tanto las descargas a los sujetos cuando no respondían de forma adecuada.

En este experimento de Milgram muchas personas se sintieron obligadas a obedecer al experimentador debido a las normas sociales. Estas personas obedecían pero no porque fueran inhumanos o no tuvieran corazón, por el gran malestar que la mayoría sintió al aplicar dichos castigos y sus expresiones del malestar que habían pasado ante la ejecución de las descargas. A pesar de ello se sintieron en la obligación de continuar con el experimento.

La explicación a la obediencia se apoya en el poder de la situación social para conseguir la obediencia. Es la situación la que pone en marcha la norma de obediencia. De tal forma, que las situaciones que disminuyen la accesibilidad de la norma de la obediencia o aumentan la atención hacia las normas (tales como la responsabilidad social) también disminuyen o no la obediencia.

Por otro lado, la obediencia a la autoridad es también con frecuencia reforzada, como en el caso de la justicia militar. En este ámbito se subraya y resalta la importancia de la obediencia. También puede estar motivada la obediencia por sentimientos privados de obligación (al sentir que la autoridad tiene el derecho legítimo para dictar las normas y nosotros tenemos la obligación de asumirlas). La autoridad debe por ello ser legítima y debe aceptar la responsabilidad de la norma o mandato que impone.

Una vez que se comienza a obedecer, la propia obediencia sirve de refuerzo. Las personas se justifican en su comportamiento de obediencia y culpan a sus víctimas por sus acciones. En general, los que obedecen órdenes destructivas, a veces, reaccionan con enojo, disgusto y hostilidad hacia la figura de autoridad que les dio la orden. Sin embargo, las personas son menos propensas a reaccionar contra la autoridad cuando aceptan la obediencia como legítima. En este sentido, la tendencia a echar la culpa a las víctimas proviene de una creencia bastante asumida en estos casos de que las personas obtienen lo que se merecen (se lo buscaron, ellas lo provocaron), sobre todo cuando se ha llevado ya a cabo la orden ejecutoria contra las víctimas. De esta manera evito sentimientos propios de culpa acerca de la acción ejecutoria.

Muchos procesos psicosociales se combinan para producir este tipo de obediencia destructiva. Las masacres, las atrocidades, la tortura, las exterminaciones, las guerras, las persecuciones, a menudo tienen lugar en contextos de odio violento y gran hostilidad intergrupal. Este odio puede conducir a la exclusión moral en la cual, las victimas del otro grupo resultan tan deshumanizadas, que sus protecciones usuales a nivel social y las inhibiciones comunes del agresor quedan a un lado. De esta manera, el ejecutor hace lo que debe y no asume la responsabilidad ni la culpa de las consecuencias.


martes, 19 de abril de 2016

¿Te cuesta dejar de fumar?

                    EL TABACO


Para dejar de fumar uno de los condicionantes fundamentales sería conseguir la plena concienciación de los efectos negativos que el tabaco tiene para nuestro cuerpo. Esto se ve dificultado claramente por tener el tabaco unos efectos nocivos mayoritariamente a largo plazo. Así, en muchos casos, es cuando el fumador se encuentra delante de la enfermedad provocada por el tabaco, cuando decide dejarlo realmente. 

Actualmente casi todos los fumadores saben que el fumar no es bueno para su salud, pero no es suficiente para que lo dejen. Llegar a concienciarse es necesario, sobre todo, para motivar a los fumadores a decidir dejar de fumar. Para esta concienciación, las campañas publicitarias antitabaco han resultado ser fundamentales y muy positivas, al tener por objeto informar y sensibilizar a los consumidores de tabaco de todos los efectos negativos que conlleva el fumar. En este sentido hay que tener en cuenta, que los grandes fumadores, tienen una falta de motivación para prestar atención voluntaria a la información sobre enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco, generalmente como mecanismo de defensa para así no enfrentarse a su realidad. Por ello, las campañas publicitarias deben, y así lo hacen, utilizar todas las variables o determinantes que el mundo del marketing pone a su disposición para atraer la atención de los fumadores y hacerles así llegar la información. 

Las prohibiciones de fumar en los lugares públicos, tan criticadas por algunos fumadores, además de ser necesarias para respetar y garantizar los derechos de los no fumadores, ayudan a concienciar también a los fumadores de lo negativo que supone fumar, como conducta que no debe realizarse normativamente en lugares cerrados y/o públicos por efectos nocivos que para los fumadores pasivos tiene el tabaco.

Además de concienciarse de los malestares que produce el fumar uno tiene que “decidir” dejar de fumar y esto tan sencillo resulta difícil, ya que por lo general es una decisión que se suele aplazar en más de una ocasión. Es verdad que se debe elegir el mejor momento, aunque éste parece que nunca llega. Esta toma de decisión está muy unida también, no solo con el grado de concienciación que la persona tiene en referencia a los efectos del tabaco, sino con las dificultades que encuentran los fumadores para dejarlo.

El tabaco además de crear una dependencia física, una adicción real a las sustancias que contiene, produce a su vez una gran adicción psicológica. Ambas dependencias van muy unidas y así por ejemplo aunque el tabaco es una sustancia excitante produce en la persona que lo consume cierta relajación en un momento de tensión. Todos sabemos que, en general los fumadores, cuando se encuentran ante situaciones que les producen mayor tensión, fuman con más frecuencia para disminuir su tensión. Aunque físicamente los efectos del tabaco les producirían mayor tensión, el fumador consigue, por los efectos psicológicos, una cierta disminución de su tensión.

Por ello para dejar de fumar es importante, no solo disminuir la dependencia física que se hace actualmente, por ejemplo con los parches de nicotina, sino que además es importante disminuir también la dependencia psicológica. Así, por ejemplo, una manera habitual y tradicional de disminuir esta dependencia, se ha conseguido en muchos casos con el cambio que muchos fumadores hacen de sus cigarrillos fumados por la ingesta continuada de caramelos. De esta manera los fumadores cambian de alguna manera una dependencia por otra, sin que en muchos casos esta técnica sea eficaz.

Los psicólogos expertos en el tratamiento de la dependencia al tabaco tienen como objetivo de su intervención enseñar a los fumadores a vivir sin tabaco. Para ello, se evalúan las situaciones asociadas al deseo de fumar para poder extinguir, por medio de técnicas conductuales, estas respuestas de deseo. Están técnicas se adaptan a las necesidades y situaciones de cada fumador y, generalmente, se combinan con una tratamiento farmacológico para disminuir la dependencia física a las sustancias del tabaco y si fuera necesario, sobre todo al principio de la intervención, para contrarrestar los efectos de ansiedad que pudiera provocar en el fumador dejar de fumar.


sábado, 16 de abril de 2016

¿Son necesarias las Escuelas de Padres?



                           ESCUELAS DE PADRES

           
Estas Escuelas de Padres, hoy bastante frecuentes en los colegios, centros municipales y distintas asociaciones, tienen por objeto ayudar a los padres de manera formativa en sus funciones parentales, se trata de apoyar a los padres para que puedan desarrollar adecuadamente sus funciones educativas y socializadoras, y superar situaciones especiales.

La necesidad de aprender a ser padres no es novedosa. Desde siempre se ha aprendido de las experiencias de otros padres, de los consejos de los abuelos e incluso de la consulta de algunos libros.

En España se creará la primera Escuela de Padres en 1928 por madame Vérine, con el objetivo de defender los valores familiares y con el lema de “unirse, instruirse y servir”.

Los beneficios de las Escuelas de Padres son incalculables y éstos revierten no solo en el bienestar y desarrollo de los hijos, sino en un alto grado de satisfacción de los propios padres: estos llegan a sentirse más seguros y poseer mayor confianza en relación a su rol parental. En general, mejora toda la vida familiar.

Las Escuelas de Padres suelen constar, generalmente, de varios módulos que responden a los aspectos centrales que fundamentan las teorías implícitas de las familias y sus implicaciones educativas como son: las pautas de crianza, la organización de las actividades cotidianas, el desarrollo de las habilidades sociales, etc. Cada modulo suele tener unos objetivos y una metodología de intervención claramente definida por algunas sesiones.

Estas escuelas propician espacios de reflexión sobre situaciones cotidianas y sobre criterios básicos del funcionamiento de la familia. En ellas se analizan las distintas etapas del ciclo vital de la familia y se favorece la comunicación en la misma y con el entorno comunitario. Se analizan, también, las características evolutivas y necesidades del niño y el adolescente. En estas Escuelas, los padres aprenden habilidades y fortalecen sus recursos para facilitar y favorecer el crecimiento integral de sus hijos y del grupo familiar.

Existen diferentes tipos de Escuelas de Padres dependiendo del tipo de familia a la que se dirigen. Así por ejemplo, existen las Escuelas de Padres dirigidas a los que van a ser padres, a las familias con hijos pequeños, con hijos adolescentes, o incluso dirigidas a familias que poseen unas características similares. Se trata que los objetivos educativos sean similares para todos los padres, para que vean reflejados sus intereses y se sientan entendidos por otras que poseen características afines.

Las Escuelas que han tenido mayor aceptación entre los padres han sido las referentes a familias con hijos más pequeños y a los que tienen hijos adolescentes. Para los padres, estos dos momentos son en los que aparecen mayores dudas en relación a la educación y en los que aparecen en los padres más inseguridades por la falta de apoyo en el desarrollo de los roles parentales. Los primeros años de vida son un periodo de especial sensibilidad para la reflexión sobre las propias creencias y practicas educativas. La adolescencia, por su parte, es un momento decisivo para la formación de actitudes, ideas y creencias.

La confusión sobre los valores que deben predominar en la educación, la falta de tiempo para compartir con los hijos, las interferencias de los medios de comunicación que se dan en ocasiones con lo que los padres desean trasmitir a sus hijos, las diferencias generacionales que existen diferenciadas cada vez más en las familias y los problemas de comunicación, son algunos factores que hacen cada vez más necesaria la Escuela de Padres y que motivan con la puesta en marcha cada vez más frecuente de este recurso en los propios centros educativos.


domingo, 10 de abril de 2016

HIJOS FELICES

                HIJOS FELICES




Al conocer a un niño cualquier adulto de alguna forma intuye si éste es o no feliz. Los niños difícilmente guardan sus sentimientos y si por temor se ven obligados hacerlo, es seguro que su malestar termina por ser visible en la mayoría de sus actos.

Todos deseamos que nuestros hijos crezcan sanos y felices. Para ello es necesario conocer cuáles son sus necesidades en cada momento evolutivo y en cada situación, para así poder cubrirlas o ayudarles a cubrirlas. Esto, que es una clave educativa imprescindible, en algunas ocasiones puede no ser tan fácil de llevar a cabo.

Pocos padres acuden a una escuela de padres para asesorarse y asegurarse de cuáles son las necesidades de sus hijos. Generalmente uno educa como sabe, como fue educado y siempre intentando mejorar o intentando hacerlo mejor bajo su criterio que en algunas ocasiones puede no ser el más adecuado. A veces en esta aventura de educar siempre surgen dudas. Uno debe intentar resolverlas con sus propias experiencias, con otras experiencias de amigos, con libros o incluso con el asesoramiento técnico de algún profesional experto.

Cuando un padre no entiende lo que le pasa a su hijo en un determinado momento o situación y esta preocupado por ello, basta que lo comente con otro padre que tuvo una experiencia similar para que el padre se relaje pensando que lo que le pasa a su hijo le pasa también a otros. Es importante que un padre esté relajado para educar a sus hijos y no trasmita ni inseguridad, ni ansiedad, ni ambivalencia.

El objetivo es enseñar al niño para su salud y felicidad, que se arme con una autoestima sólida que le sirva en su vida para desarrollar lo mejor de sí mismo y además estar satisfecho por ello. La autoestima no es algo innato. Un niño aprende a quererse a sí mismo y a valorarse en la medida en que los que le rodean y sobre todo a los que más aprecia (a los padres), le quieren y le valoran. Si un niño se valora y se quiere a sí mismo, se va sentir más seguro en el uso de sus recursos personales para solucionar los problemas. Y es así solucionando sus pequeños problemas cotidianos como va aprender a defenderse en la vida. Los padres no deben resolver los problemas que le pueden surgir a sus hijos, pueden asesoran y animarles para resolverlos, y sobre todo felicitarles cuando los resuelvan.

Todo lo que rodea a un niño es importante y le influye. Esto de enseñar a vivir a nuestros hijos, a veces se complica por nuestros propios problemas. Nuestros hijos, porque nos conocen más de lo que esperamos, saben si uno esta contento y relajado o si por el contrario está estresado y de mal humor. Es difícil pero necesario también enseñar a nuestros hijos a disfrutar y valorar cada momento y cada situación. La mejor manera es predicar con el ejemplo. Si unos hijos ven cómo sus padres disfrutan con él mientras le bañan, por ejemplo, seguramente disfrutará más del baño que si los padres están deseando que se termine el baño. Otra regla de oro es por lo tanto intentar disfrutar de cada actividad cotidiana que compartamos con nuestros hijos.

Estas pautas generales de educación deben incluir unos buenos canales de comunicación entre padres e hijos y es también función de los padres fomentar la comunicación con sus hijos desde incluso el nacimiento. El niño debe tener la certeza que siempre se le escucha y se le responde. Siempre hay que encontrar tiempo para escuchar a nuestros hijos. Los niños necesitan depositar en los adultos sus inquietudes, alegrías, sentimientos, necesidades, malestares, descubrimientos... para asegurarse, reforzarse, afianzarse, decidirse, desahogarse y aprender. 

La guinda entre estas pautas generales de educación para la felicidad, que va unida a todas las anteriores, es la trasmisión de los afectos. Los niños para ser felices necesitan sentirse queridos, protegidos, cuidados, achuchados. Los besos, mimos, abrazos y cariños nos ayudan a trasmitir los afectos. Todos nuestros cuidados y atenciones, incluyendo nuestros castigos y regaños, trasmiten a nuestros hijos la preocupación de unos padres que les quieren. Cuando un niño se siente carente de afectos es posible que haga unas demandas de atención con malos comportamientos para así, de cierta manera, asegurarse que sus padres, con sus castigos y regaños, se preocupan por él y le quieren.

No nos podemos olvidar de lo que a veces cuesta más en la educación de nuestros hijos. Se trata de los límites. Nuestros hijos deben tener unos límites claros y adecuados para cada edad. Esto tiene que ver con el autocontrol y la responsabilidad que vayan teniendo nuestros hijos. Ellos van a intentar convencernos de que les dejemos trasgredir los límites, más tiempo de tele, atrasar la hora de acostarse, etc. Y en muchas ocasiones los van a trasgredir y la respuesta debe ser clara.

Estos límites deben ser los mismos de ambos progenitores. Los límites son por su bien, y aunque a veces nos sintamos tentados por quitarlos por darles gusto, debemos ser conscientes de que son tan necesarios como el comer. En padres separados pasa con mucha frecuencia por el conflicto de lealtades que se produce, que la tentación de levantar los límites este más presente.

Una buena y adecuada cantidad de límites, mucho amor, tiempo y buena comunicación son los pilares para conseguir que nuestros hijos sean felices.


domingo, 3 de abril de 2016

LOS GRIFOS MÁGICOS

                                 LOS GRIFOS MÁGICOS



Soy de un muy lejos de aquí, en África. Tengo casi 11 años. Estaba tan entusiasmado con la idea de mi viaje a España que estuve en una nube los primeros días de mi llegada. Por fin estaba con mi madre y mis dos hermanos mayores. Les había extrañado mucho. Llevaba ya tres semanas y todavía no me lo podía creer.

Mi padre murió cuando yo tenía dos años y no me acuerdo de él. Mi madre vino hace tres años aquí a trabajar. Después vinieron mis hermanos y por fin he llegado yo. Sabía que aquí las cosas no iban a ser fáciles y tenía por delante que aprender un montón de cosas, pero llegar aquí era lo que más he deseado estos años. Estoy muy contento.

Mi nuevo hogar es muy pequeño pero me pareció un palacio a mi llegada. Mis hermanos y yo dormimos en una habitación aquí llamada salón, tumbados en unos asientos muy cómodos. Mi hermano mayor tiene un colchón que extiende por las noches entre el salón y el pasillo. Mi mama comparte una pequeña habitación con mi tía que viene solo por las noches a dormir.

Una puerta en el salón da a una pequeña cocina donde mi madre hace la comida y ahí mismo tenemos un grifo, un grifo por el que sale agua limpia para beber y lavar los platos. También hay una nevera, que aunque mi madre dice que está muy vieja, a mí me pareció magnifica tan grande y tan llena de cosas tan bonitas y ricas para comer. Aquí se come muchas veces al día no como en mi país que solo comemos una vez al día y siempre lo mismo.

El grifo se abre y cierra, el agua sale y sale y no se gasta. Siempre que me apetezca puedo llenar un vaso de rica y fresquita agua. Esta agua esta muy limpia. Recuerdo el primer día, bebí y bebí hasta que se hincho la tripa. Al principio creí que estos grifos eran mágicos. Mi hermano me explico que el agua llegaba a través de unos tubos directamente de los ríos y los pantanos. Estos además se van rellenando del agua de las lluvias y las nieves. Todavía no conozco la nieve, aunque me han hablado de ella y ya se que esta muy fría. Para mí, los grifos siguen siendo un poco mágicos.

Esta casa tiene también un pequeño cuarto de baño. En este también tenemos grifos. Esto sí que era nuevo para mi, ya no tendría que cargar con los pesados cubos de agua. Para asearme puedo abrir otro grifo lleno de agua, ahora calentita, que riega mi cuerpo como si fuera una lluvia. Lo que me da un poco de pena es toda el agua que se escapa finalmente por ese agujero del fondo. El primer día puse un tapón para guardar el agua para otras veces. Mi hermano me ha dicho que esta agua después de limpiarla vuelve al mar, también por unas cañerías.

He empezado mi nueva escuela y como todavía no hablo el idioma de aquí estoy en una clase especial. Somos tres chicos, de 14, 13 y yo de casi 11 años. Mis compañeros son también de otros países y no hablamos el mismo idioma. Tenemos una profesora muy amable que nos está ensañando muchas cosas. Estoy muy contento aunque todavía no tengo amigos.

La televisión de aquí es también muy diferente y me gusta mucho. Aunque todavía no entiendo muy bien lo que dicen, esta televisión tiene muchos canales y siempre encuentras un programa de niños o dibujos animados que aquí son muy divertidos. Si me canso puedo cambiar y cambiar de canal.

Aunque estoy feliz en mi nuevo hogar, a veces me pongo un poco triste, porque echo de menos algunas cosas de mi país, sobre todo a mi abuelita, mis tíos, mis primos y mis amigos. He decidido que voy a estudiar mucho para, cuando sea mayor, llevar estos tubos y grifos llenos de agua a mi país. Así todos podrán tener un rico y fresquito vaso de agua en cualquier momento.



viernes, 1 de abril de 2016

Planteamientos sobre algunas cuestiones sobre el autocontrol

ALGUNAS CUESTIONES MÁS SOBRE EL AUTOCONTROL



Algunos comentarios sobre el artículo del Autocontrol en las redes que me gustaría compartir:

        ¿Para que no nos sirve el autocontrol?
         Autocontrol en la adolescencia
   Dificultades de llegar al autocontrol en diferentes momentos de la vida

Como hemos visto ya el autocontrol es necesario y tiene muchas ventajas, mantener la calma, mejorar la forma de afrontar las dificultades, pensar mejor las situaciones, mejorar tus relaciones, controlar el estrés, mejorar la autoestima, etc.

El autocontrol supone el autoconocimiento y sobre todo el quererse a uno mismo. Es fácil dar rienda suelta a nuestros impulsos y en algunas ocasiones podemos hacerlo de forma positiva como recompensa a un autocontrol mayor.

El autocontrol no solo es necesario sino es la puerta de nuestra libertad y autoestima. No es fácil y en muchos casos es muy difícil.

Los niños aprenden a tener autocontrol como hemos visto, pero a la vez que se va aprendiendo deben ir aumentando su tolerancia a la frustración. En este punto es donde más dificultades nos encontramos en el aprendizaje. Cuando soy pequeño me como todo el puñado de chucherías, pero cuando el adulto le controla y no le deja tomar más que una, el chico se enfada. La primera vez tiene una rabieta, la segunda ya no se enfada tanto y poco a poco aumenta su tolerancia hasta ser el mismo el que se dosifica las chucherías.

Otro clásico es la típica paga del adolescente, que la recibe y se la gasta en los primeros días, no le dura lo pactado, una semana, un mes…Él se frustrara si se lo gasto de golpe, pero esto es parte de su aprendizaje de autocontrol y tolerancia a la frustración.

El autocontrol es el equilibrio, por eso es tan difícil y el ser mayor y tener bastante autocontrol no nos exime de perderlo en algunas situaciones. La típica escena de me dejo el novio y me pongo morada de comidas hipercalóricos. Ante una dura situación de estrés, bajamos el autocontrol. Lo que buscamos es el alivio inmediato, y así es pero solo de forma instantánea, enseguida esta bajada de autocontrol nos hace empeorar la situación y nos hace sentirnos peor. Precisamente si en los momentos más difíciles conseguimos mantener el autocontrol, precisamente esto es lo que nos puede hacer sentir mejor.


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