domingo, 9 de abril de 2017

Maltrato emocional devastador en los hijos

SINDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL

En las separaciones difíciles donde los litigios en los tribunales son una constante en una pareja que parece que no puede romper sus vínculos, son los hijos si los hay, las víctimas de estas interminables peleas. En ocasiones llegando a lo que se considera un tipo de maltrato para los hijos.

El Síndrome de Alienación Parental, SAP, designación del psiquiatra Richard A. Gardner en 1985, sucede cuando un progenitor (generalmente el que tiene la custodia) manipula o intenta manipular los sentimientos de los hijos para ponerlos en contra del otro progenitor. Este Síndrome no deja de ser un modo de maltrato infantil que provoca un trauma e impide llevar una vida normal, tanto al niño como al progenitor alienado.

Aunque a veces no se da como tal el SAP en la separación o divorcio, otros síntomas nos alertan de la posible situación de riesgo para los menores, como por ejemplo el conflicto de lealtades de los menores, dificultades en la relación con alguno de los padres, disparidad en los criterios educativos de los padres, etc. Todos estos indicadores sin llegar a ser un SAP, son ya muy negativos para el adecuado desarrollo de los hijos.

Los efectos del SAP y de otras situaciones similares en menores son siempre negativos para su desarrollo y bienestar. Las consecuencias pueden ser reacciones de ansiedad, crisis de angustia y miedo a la separación; podemos incluir también algunas alteraciones a nivel fisiológico en los patrones de alimentación y sueño, conductas regresivas, y de control de esfínteres. La sintomatología que podemos observar en estos menores se asemeja con la que se describe como consecuencia de las diferentes situaciones que atraviesan los menores que sufren maltrato emocional.

Los trastornos de ansiedad en estos menores son frecuentes en el momento de las visitas con un fuerte estrés, es frecuente la respiración acelerada, enrojecimiento de la piel, sudoración, elevación del tono de voz, temblores, llegando a un crisis emocional de tal envergadura que el menor no puede llegar a estar delante del progenitor rechazado con serenidad y normalidad.

Derivado de estos trastornos de ansiedad, se dan trastornos en el sueño y en la alimentación: estos menores a menudo manifiestan que sufren pesadillas, así como problemas para conciliar o mantener el sueño. Por otro lado, pueden sufren trastornos alimenticios derivados de la situación que viven y no saben afrontar, ingiriendo alimentos compulsivamente o no alimentándose.

Todos estos síntomas con frecuencia suelen ser utilizados por el progenitor alienador para cargar contra el otro, haciendo ver que estos síntomas son debidos al sufrimiento del menor por no querer ver al progenitor rechazado, por el daño que este les ha producido.

Los trastornos de conducta más frecuentes son: conductas agresivas, problemas de control de impulsos, conductas de evitación de las visitas del progenitor, uso de lenguaje y expresiones de adultos, dependencia emocional, dificultades en la expresión y comprensión de las emociones.

Si tras la detención de un SAP, el padre alienador no llega a tomar conciencia del problema y de las dificultades que el mismo está produciendo en su hijo, con frecuencia es inevitable un cambio en la custodia, acompañado de un tratamiento para los hijos y si es posible para los progenitores.  El primero objetivo es restaurar la relación del menor con el padre alienado y para ello contar con el padre alienador es una garantía de un buen pronóstico. El niño necesita no tener que elegir a sus padres y tener el permiso de ambos para querer y disfrutar con ambos.




sábado, 25 de marzo de 2017

DAR LA VUELTA A LA TORTILLA

EL DESEMPEÑO FAMILIAR DE UNA APAÑADA COCINA

...Hoy he decidido darle la vuelta a la tortilla y cambiar toda mi rutina en la cocina. Me doy cuenta que la cocina se ha convertido en algo que arrastro como una carga y que apaño día tras día con el mayor desinterés…
Esta mama, por la falta de tiempo (dado su trabajo fuera y dentro de casa), invertía el mínimo tiempo en la cocina desarrollando su ingenio para realizar distintos platos a la vez, usando pocos cacharros y gastando en todo el proceso el mínimo tiempo.
...Hoy es lunes y los lunes son un día duro para todos, tengo que hacer una cena ligera y agradable para los niños. No estamos para lidiar con “esto no me gusta, esto tampoco”. Hace calor y está de tormenta, los niños no pueden jugar en el jardín y ya están dando la lata, habrá que entretenerles de alguna forma…
Sacó todos los ingredientes para hacer las albóndigas y preparó la carne a la que añadió además de un par de huevos, sal, ajo y perejil y un poco de pan rallado, un poquito de orégano y, nuez moscada pensando en su estómago que andaba dándole un poco de guerra últimamente.
Preparo también a sus dos hijos pequeños con un mandil y una buena lavada de manos. Cada uno estaba preparado para realizar a modo de manualidades esas albóndigas que tendrían las formas más variadas que de costumbre. Daba gusto ver como se animaban uno a otro.
La hermana mayor, hasta ahora sin querer participar en la tarea pues estaba entretenida con sus pegatinas, pero sintió mucha curiosidad por aquello que estaba gustando a sus hermanos. Al observar la escena y no verse en ella, pensó que no podía perderse participar de aquello. Decidió desempeñar un papel en esta actividad que le diera el estatus de hermana mayor que le correspondía, y ella misma propuso a su madre que debía recoger a modo de reportaje o recetario aquella comida que iba a preparar con sus hermanos, idea que a su mamá le pareció de lo mejor y enseguida le ofreció papel y lápiz. Sobre la marcha, pensaron en recoger estas recetas en un cuaderno especial en el que además de la receta pondrían fotos e ilustraciones. De todo ello se encargaría la hermana mayor que empezó enseguida a escribir preguntando a su mamá y a sus hermanos por aquello que estaban realizando.
Mientras los niños estaban entretenidos haciendo las distintas formas y la hermana mayor les entrevistaba sobre lo que ya habían hecho, nuestra amiga pelo unos tomates, un par de zanahorias, media cebolla y unos dientes de ajo y lo puso a freír con un generoso chorro de buen aceite. Le añadió sal y una cucharadita de azúcar para paliar la acidez del tomate. Mientras se va haciendo la salsa, empezó a freír las albóndigas teniendo especial cuidado para mantener algunas formas que de forma inevitable se ven un poco deformadas al pasarlas por la sartén. Una vez fritas y colocadas en una buena cazuela, le añadió la salsa de tomate después de batirla un par de minutos para evitar grumos y tropezones, ya se sabe que con los niños esto es lo mejor.
Los niños muy contentos con su nueva tarea en la cocina estaban expectantes con los resultados de su trabajo. Nuestra amiga añadió un par de vasos de agua a las albóndigas y las puso a fuego lento para que terminaran de hacerse. El padre llego en ese momento y se metió enseguida en la faena haciendo un arroz blanco. Lo sofrió primero un poquito para facilitar después la tarea de hacer los flanes. Los niños estaban ayudando a recoger. La hermana mayor quiso hacer alguna foto de la tarea antes de que se quitarán el mandil y se lavarán las manos.
Los padres empezaron hacer los pasteles de arroz usando un vaso pequeño como molde, los niños se pusieron a elegir los platos y preparar el escenario de la foto final de sus peculiares albóndigas que seguían haciéndose con su salsa de tomate muy lentamente y a la que, la mamá había incorporado algún chorrito de agua y unos buenos meneos. Escogieron los platos blancos para que se distinguieran bien las distintas formas de las albóndigas. Colocaron un par de flanes de arroz en cada plato y después previa selección de los más pequeños fue colocando las albóndigas con su salsa que a su vez adornaba los pasteles de arroz. Los platos estaban preciosos y los niños se esmeraron en poner la mesa para que pudiera su hermana hacer varias fotos con las que ilustraría todo lo que había escrito.
Se había pasado la tarde volando, y hoy más que ningún día estaban todos deseando que llegara la hora de la cena. En ese momento llamo a la abuela a la que la hermana mayor le relato la tarde que habían pasado y lo emocionados que estaban hoy con la cena.
La cena ya no podía esperar, todo estaba preparado.
Esta noche los niños tardaron mucho menos de lo habitual en ponerse el pijama para la cena, que disfrutaron en familia como la mamá había previsto, una cena del duro lunes, ligera y agradable, que los niños devoraron sin poner ninguna objeción, al contrario señalando lo bien que les había salido y lo rica que estaban aquellas albondigas.
…Esto ha resultado mejor de lo que esperaba y vamos a tener que repetir esto incluso participando todos en la planificación e incluso en la compra de los ingredientes para cocinar…
Esa misma noche el papá se había sentido un poco celoso por no haber podido participar desde el principio de aquello y el mismo propuso repetir esto para realizar unas galletas que le salían muy bien a la abuela y que recordaba que más de una vez había hecho con ella cuando era pequeño. Una vez hechas podrían invitar a unos amigos para merendar.
De esa forma el sábado siguiente hicieron las galletas de la abuela con la peculiaridad de usar para realizar las formas, no solo un vaso de agua como hace la abuela para que le salgan las típicas galletas redondas, sino todos los moldes que tienen de un completo juego de modelaje de plastilina, por lo que salieron galletas con forma de estrella, de flor, de corazón, de delfín, de cerdito, de elefante y muchas otras formas.
Cocinaron también huevos rellenos de atún, canelones, paella, tortillas, croquetas (muy peculiares con formas redondas y también cilíndricas), boquerones… y todo tipo de platos que, aunque tuvieran poca elaboración, todos acompañaban en el protocolo de elegir el plato, diseñarlo, planificar su compra y su realización y finalmente su degustación, todo ello bien recogido en el libro de recetas familiar que la hermana mayor iba rellenando.

…Creo que he conseguido darle la vuelta a la tortilla de forma exitosa y todos estamos disfrutando de muy buenos momentos en la cocina. Me gusta ver a los niños divirtiéndose y aprendiendo con nosotros, y me encanta que se lo cuenten a los demás, como toda una hazaña y, aunque no nos haya salido muy rica la comida final, ellos la degustan como si fueran los mas ricos manjares. Da gusto haber dado la vuelta a la tortilla………..

lunes, 20 de marzo de 2017

LA PRIMAVERA LA SANGRE ALTERA...

LA PRIMAVERA Y EL ESTADO DE ANIMO

Llega la primavera dejando a un lado el frio del invierno con su agradable temperatura, los campos lucen una amplia gama de colores, las plantas empiezan a brotar y toda la naturaleza renace y florece llenando el ambiente de nuevos aromas.

Oficialmente la primavera comienza el 21 de marzo, momento preciso en que se produce el equinoccio primaveral cuando el día iguala a la noche.

En esta época del año no solo aumenta la temperatura, también lo hace la luz ambiental. Los días se hacen cada vez más largos, se producen cambios en los niveles de humedad, se dan modificaciones en la presión atmosférica y en las condiciones climáticas.

Las investigaciones nos muestran como todos estos cambios que trae la primavera en los humanos favorecen la secreción de hormonas relacionadas con la atracción sexual y que influyen positivamente en el estado de ánimo; estas son las feromonas (hormonas de la atracción), la oxitócina (hormona del amor), la dopamina (hormona del placer y la motivación), la serotonina (estado de ánimo) y la noradrenalina (calma la ansiedad).

Por otro lado, esta estación de cambio y despertar de la vida invita a salir y pasar más tiempo fuera de casa. Nos anima a disfrutar del aire libre y de la naturaleza. El aumento de luz y su amplitud a lo largo del día se relaciona con la melatonina lo que produce que necesitemos menos horas de sueño al día para sentirnos descansados y hace que nos sintamos con mayor energía y con más ánimo para hacer más cosas. Todo esto produce también cambios en nuestro metabolismo, y así al estar activos más tiempo nuestro cuerpo necesita comidas más ligeras que nos permitan mantener el ritmo que exigen nuestras actividades, y a la vez, un número mayor de comidas que nos permitan compensar el mayor gasto de energía. 

En esta época tenemos una mayor apertura a la comunicación, al amor y a la sexualidad. Como hemos visto somos más activos y nos sentimos con más energías, más positivos, más contentos.

Aunque generalmente la primavera se relaciona con esta imagen positiva de la vida, del crecimiento y de la felicidad, no a todos nos afecta de igual modo. Con la primavera llegan estos cambios emocionales positivos casi de euforia, pero también puede darse los cambios de forma negativa, lo que ha llegado a llamarse astenia primaveral. Esta se produce cuando se genera el efecto rebote tras el exceso de energía y se caracteriza por el cansancio o incapacidad para concentrarse ente las tareas diarias, provocando tristeza, fatiga e insomnio.

La astenia es generalmente transitoria y tiene que ver con la dificultad para adaptarse a los cambios que trae la primavera. Según algunos estudios una de cada 10 personas sufre en mayor o menor grado la astenia primaveral y se presenta más en mujeres entre los 20 y 50 años.

Para adaptarnos a la llegada de la primavera es recomendable seguir una buena rutina de sueño con una duración entre 7 y 8 horas al día, tener una dieta sana y equilibrada pobre en azucares y alimentos difíciles de digerir, debemos hidratarnos frecuentemente bebiendo abundante agua, y debemos realizar ejercicio físico regular al aire libre aprovechando el buen tiempo. Es recomendable también aprovechar el aumento de energía para dedicarnos más tiempo a nosotros mismos y a los nuestros. Por último es bueno saber aprovechar todos los cambios a mejor, sin olvidar dosificarlos poco a poco para mejorar nuestra adaptación a los mismos.




domingo, 5 de marzo de 2017

PROTECCIÓN DE LA INFANCIA

PROTECCIÓN DE LA INFANCIA


En los últimos años las transformaciones sociales y culturales vividas en nuestra sociedad, han provocado un profundo cambio en el estatus y en la consideración social y jurídica de los menores. Al amparo del Derecho y en correspondencia con aportaciones de disciplinas como la Psicología, Pedagogía, Trabajo Social, Sociología, y la sensibilización de la población en general, la infancia ha dejado de ser considerado un objeto de protección o en su caso de reforma, sobre el que sus padres ejercían un dominio muy cercano a la propiedad, a ser sujeto de derechos con plena titularidad de los mismos y con una capacidad progresiva para ejercerlos.

En este sentido, la promulgación, en el siglo XIX de las primeras leyes de protección a la infancia, la creación de UNICEF o la declaración, en 1979, del Año Internacional del Niño, supusieron hitos históricos. Más recientemente, la declaración de 1997, como Año Internacional de la Salud Mental Infanto-juvenil ha sido otro hito que consolida la importancia de considerar la adecuada asistencia a los aspectos psicológicos y psicopatológicos de los menores.

Esto ha supuesto que se abandone la tradicional concepción de que la atención de las necesidades de los menores reside exclusivamente en los titulares de la patria potestad, para entender que los menores, por ser sujetos de derecho, requieren, además, una especial protección por parte de los poderes públicos.

Los poderes públicos han creado recursos de apoyo a las familias, llegando incluso a sustituirlas en su función cuando no pueden o no son capaces de cubrir las necesidades de los menores ni de procurarles un desarrollo integral. Así, las funciones que desde los Servicios Sociales Municipales se vienen ejerciendo en el ámbito de la acción protectora de menores en situación de riesgo o desamparo, responden a las competencias asignadas a la Administración Local conforme al marco legislativo estatal.

En relación al riesgo social, la Ley de Protección Jurídica del Menor aporta, como así se expresa en su exposición de motivos, la novedad de distinguir por primera vez en el ámbito legislativo las situaciones de riesgo y las de desprotección. Se establece en esta Ley, que la actuación de los poderes públicos deberá garantizar los derechos que le asisten al menor, e ira encaminada a disminuir los factores de riesgo y dificultad social que incidan en la situación personal y social en que se encuentra, y a promover los factores de protección del menor y su familia.

La prevención de los factores de riesgo y el apoyo social a la familia antes de que lleguen a darse situaciones de desprotección infantil, debe inspirar prioritariamente los programas que se desarrollen en las diferentes Instituciones con competencia en la atención a la infancia y la familia.

De igual forma, en la Ley de Garantías de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia de la Comunidad de Madrid, en su artículo 50, se dispone que la protección de menores que se encuentran en situación de riesgo social corresponde al sistema público de servicios sociales, para los cual desde la red de Servicios Sociales de Atención Primaria se desarrollaran actividades de prevención, atención y reinserción.


domingo, 26 de febrero de 2017

PAPEL DE LOS PADRES EN LA ESCUELA

EDUCACIÓN FAMILIAR/EDUCACIÓN ESCOLAR


Partiendo de que ambas educaciones deben ir de la mano y en la misma línea, es importante diferenciar en la educación de nuestros hijos cual debe ser el rol paterno en la educación escolar.

La mama contaba: mi hijo mayor había empezado el colegio. Estábamos muy contentos pues le había tocado una profesora joven con mucha ilusión y muy cariñosa y pensamos que para niños tan pequeños esto era una doble ventaja. Mi hijo, aunque le costó los primeros días adaptarse al colegio, iba feliz y hablaba con mucho cariño de su profesora. La primera tutoría fue un descubrimiento. La profesora nos contó cómo era mi hijo en la clase, resalto sus puntos fuertes y positivos y también no hablo de algún aspecto a mejorar, para que desde casa hiciéramos también hincapié en estos aspectos.

Nos sentimos muy a gusto en la tutoría y entendimos que esta persona que llevaba casi una hora hablando de nuestro hijo, no solo le conocía, sino que se pasaba casi más horas al día que nosotros con nuestro hijo con el objeto de enseñarle y educarle. Además lo hacía desde su saber como profesional de la educación y nos brindaba su apoyo en la educación de nuestro hijo, lo que nosotros estamos haciendo según nuestras propias experiencias y algún libro que hemos consultado.

De tal forma entendimos y valoramos su labor que al final de la tutoría le manifestamos nuestra gratitud por su labor. La respuesta de la profesora fue de sorpresa y perplejidad ante esta respuesta de gratitud, pues nuestra tutoría había sido de las últimas y era la primera vez que los padres agradecían su tarea. Las tutorías habían sido en su mayoría una recogida de diferentes y variadas quejas de los padres, que incluso en ocasiones le hacían responsable de las más absurdas cuestiones (mi hijo ha perdido los guantes, ha venido con un arañazo, se ha roto su portaminas, etc.)

Esta anécdota tan simbólica nos muestra como en muchas ocasiones la educación escolar y la educación familiar se encuentran en una competición sin sentido. Es justo, además lo que no debería ser.

Para ir de la mano, ambas partes deben conocer las dificultades actuales para la educación de los hijos tanto en la escuela como en la familia, y reconocer el esfuerzo y la labor de la otra parte para educar. El objetivo final de ambas partes es el mismo.

Esta forma de congeniar y de participar en la educación por la escuela y las familias esta avalado por diferentes estudios e investigaciones y existe una amplia evidencia empírica que indica que la participación de las familias en la escuela, además de constituir un derecho y un deber, aporta grandes beneficios, tanto a los estudiantes como a la escuela y a los propios padres.

Nuestros hijos ponen en práctica la educación recibida en su familia, en la escuela, con sus iguales y con sus profesores. Por tanto la información que recibimos de nuestro hijo por parte de la escuela es fundamental para no solo mantener el equilibrio en la educación de nuestros hijos si no para reforzarla.

De igual forma la educación que reciben en la escuela debe ser apoyada y reforzada en cas por parte de los padres.

En ocasiones los niños cuando se siente inseguros o cuando la escuela les pide un esfuerzo, pueden llegar a buscar cierta rivalidad demandando a sus padres su alianza en contra del colegio. A todos nos suenan las frases “mi profe me ha suspendido porque le caigo mal, me castigo porque me tiene manía, etc.”. No podemos caer en dar la razón a nuestros hijos en estas ocasiones. Por supuesto que hay escucharles y hablar de ello, pues es algo que les preocupa. Pero aún en el caso incluso de que en alguna ocasión los hijos puedan tener algo de razón, no debemos lidiar con el papel de la escuela.

Los padres  nunca deben rivalizar con la escuela que está formando a sus hijos, debe fortalecer una buena relación de alianza. 

sábado, 18 de febrero de 2017

SALIR DE LA RUTINA

CAMBIOS Y RUTINAS, RUTINAS Y CAMBIOS

Los humanos somos una especie social que organizamos nuestras vidas de forma rutinaria. A pesar de ello, no somos iguales y nos puede gustar más o menos los cambios en la rutina.

La rutina diaria se ve marcada por los horarios laborales, escolares, gastronómicos, etc., y en base a estos organizamos todas las actividades de nuestra vida, aseo, comidas, relaciones, ocio, etc.
 

Así, en la mayoría de los casos, de lunes a viernes tenemos marcada una rutina muy similar día a día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Cuando llega el fin de semana o los días de libranza se modifica la rutina, pero, aunque son días diferentes, también poco a poco marcamos nuestras propias rutinas de fin de semana.

 ¿Por qué somos rutinarios? ¿Qué pasa cuando se rompe la rutina? Las rutinas en las que caemos a diario nos dan estabilidad, control y tranquilidad. Salir de la rutina siempre conlleva cierta dosis de estrés, aunque sea por algo muy deseado o esperado, como puede ser un viaje.

La rutina nos ofrece un grado de estabilidad y previsibilidad de la conducta. Hago el mismo recorrido en el supermercado, sigo el mismo trayecto para ir al trabajo, convierto estas rutinas casi en automáticas, de tal forma que nos economiza pensar y plantearnos cada vez cual será el nuevo camino, cuál será la nueva forma de actuar, etc.

La rutina se convierte así en un sistema conservador que nos ofrece cierta persistencia y cierto ahorro en los pensamientos. Elijo siempre el mismo camino y no tengo que plantearme ninguna alternativa. Si no estableciéramos estas rutinas nuestra conducta se convertiría en azarosa y aleatoria de tal forma que sería poco sostenible nuestro modelo actual de sociedad.

Por otro lado, cuando caemos en las riendas de la rutina dejamos de aprender, de utilizar nuevas fórmulas, de investigar nuevas alternativas. Nuestra conducta se repite una y otra vez sin plantearnos alternativas. No cambiamos el camino habitual de ir al trabajo porque nos arriesgamos a dar más de una vuelta de más, pero si no nos arriesgamos no encontraremos nunca el posible atajo.

Se dice que la resistencia al cambio anula el progreso. Esta tendencia a la rutina se ve avalada por cierta ansiedad hacia lo novedoso que puede traer un cambio, a los posibles errores de las nuevas alternativas, y a cierta pereza a la nueva adaptación a los cambios.

Parece que para la naturaleza humana la rutina tiene un papel importante en su equilibrio y por lo tanto se hace casi imprescindible. Pero es necesario también el progreso para hacer frente a nuevas situaciones, y este no se concibe sino es a través del cambio y la innovación.

En estos aspectos podemos llegar a ser muy diferentes. Hay personalidades que se aferran más a las rutinas, y otras que se caracterizan por ser contantes exploradores. Seguro que podemos pensar en alguien de quien podríamos decir que es de un modo o de otro. Evolutivamente también de forma general nos adaptamos mejor a los cambios cuanto más jóvenes somos, y por el contrario los mayores se aferrarían más a las rutinas.



sábado, 4 de febrero de 2017

Cómo hacer frente al dolor.

                                                                                         EL DOLOR



El dolor se define como una percepción sensorial subjetiva y localizada que puede ser más o menos molesta o desagradable y que se puede sentir en una parte localizada del cuerpo. Es una sensación desencadenada por el sistema nervioso y puede ser intermitente o continuo, y puede ser más o menos intenso.

El dolor nos sirve de alarma de nuestro cuerpo para avisarnos de que algo no está funcionando bien, y ayuda también para hacer un diagnóstico de lo que nos pasa. Generalmente una vez que se trata la enfermedad que lo produce, el dolor desaparece.

Si el dolor se extiende durante mucho tiempo puede, sin embargo, pierde su carácter de avisador y se convierte en un síntoma patológico crónico. En algunos casos, si este dolor se alarga más de seis meses, puede llegar a tener un carácter independiente, lo que se llama de dolor crónico.

Esta percepción sensorial no se percibe de igual manera en cada uno de nosotros. Somos diferentes en la tolerancia al dolor. Ante sintomatología similar, nos podemos encontrar con diferentes percepciones de dolor por parte de los pacientes. Así, nos encontramos con pacientes que sienten más dolor que otros y esto tiene que ver con muchas variables, su personalidad, sus experiencias y circunstancias. Incluso una misma persona ante un síntoma puede sentirlo con diferente intensidad en diferentes momentos. Por ejemplo, todos sabemos que cualquier dolor se intensifica por la noche, cuando estamos acostados. Todo esto nos hace pensar que la forma de percibir el dolor por las personas es bastante personal, y tiene que ver no solo con la patología que uno tiene.

Existen algunas patologías psicológicas que pueden intensificar cualquier dolor o malestar, como son la depresión o la hipocondría. La intensidad del dolor por lo tanto no solo tiene que ver con la enfermedad padecida, sino además con varios otros factores. Ahora tenemos que saber que cuando un dolor se intensifica por situaciones o diferentes cuestiones, no significa que no sea real. El paciente que intensifica sufre más, siente más dolor y esto es real.

Hay patologías que no solo pueden intensificar el dolor sino producirlo cuando no hay nada físico que lo justifique, como la depresión. De igual manera cuando el dolor producido por una enfermedad se alarga puede producir en el paciente síntomas depresivos, que a su ver realimentan el dolor.

El dolor es difícil de medir por la parte subjetiva que conlleva y por los factores que lo intensifican.
Para su evaluación y tratamiento, y teniendo en cuenta que en el dolor se da una interacción de factores físicos y psicológicos, tendremos que buscar no solo estrategias de evaluación y terapias médicas. En muchos casos esta combinación de lo biopsicosocial es la mejor alternativa.

Por la parte médica se trata de curar la enfermedad que produce el dolor con los diferentes tratamientos quirúrgicos, farmacológicos, etc. Estos tratamientos suelen acompañarse de analgésicos que ayudan a evitar o disminuir la intensidad del dolor.

Por la parte psicológica existen también tratamientos que ayudar a paliar el dolor y que ayudan a mejorar en general el bienestar del paciente. Las técnicas de relajación y en concreto la relajación muscular progresiva están indicadas para el tratamiento del dolor. Otras estrategias para disminuir el dolor tienen que ver con la reducir la atención del dolor, ósea utilizar distracciones agradables como estrategia.

Es importante también conocer que el ejercicio físico y el deporte en general, las risas y encuentros sociales agradables producen endorfinas que actúan como analgésicos y por ello son estrategias que ayudan también a regular el dolor.



domingo, 15 de enero de 2017

La avaricia rompe el saco!!!

LA AVARICIA


Se define como el afán o deseo desordenado de poseer muchas riquezas por el solo placer de atesorarlas sin compartirlas con nadie. Uno quiere más de lo que necesita por el hecho de poseerlo, sin que luego sea capaz de disfrutar todo lo que tiene. En su grado más alto, el avaricioso se esfuerza de forma interminable por satisfacer necesidades acumulando tesoros, si llegar realmente a satisfacerlas.

El avaricioso acumula muchas riquezas como el codicioso, pero a diferencia de este es incapaz de disfrutar de ellas, está en constante sacrificio para no gastar, para no perder nada de sus posesiones. El avaro que consigue poseer muchas riquezas sigue viviendo como un pobre con el único objetivo de no perder nada.

El ahorrador compulsivo o el tacaño, no trata de acumular riquezas como el avaricioso, su objetivo es no gastar, ahorrar.

En la literatura y en los cuentos tenemos ejemplos de personajes avaros, como el avaro personaje del cuento de Navidad, el ciego en el Lazarillo de Tormes, el miserable Mr. Burns de Los Simpson, dueño sin corazón de una ruinosa central nuclear, etc. Pero en el mundo real tenemos también y podemos encontrar avaros y a su vez codiciosos en los juzgados. El avaro en su codicia de tener más y más puede llegar a engañar y robar.

Todos y ante diferentes situaciones tenemos un grado de avaricia, pero qué es lo que puede llevar a una persona a ser avaro en esencia. Una de las cuestiones que podemos plantear es la ansiedad o el temor a la incertidumbre en cuanto al futuro, a la inseguridad que siente ante lo que pueda venir. Es el miedo ante posibles hechos lo que hace al avaro atesorar para enfrentarse a los mismos con las arcas llenas. La percepción del avaro ante el futuro suele ser muy pesimista y suele llegar a tener un miedo irracional a la pobreza del futuro.

Otra peculiaridad del avaro es su estilo de vida. Pese a que podría vivir de forma acomodada, el avaro tiende a vivir de forma miserable. El miedo que tiene a llegar a la pobreza no le hace sino vivir como si ya fuera pobre.

Las relaciones sociales del avaro como podemos esperar son muy escasa y poco intensas. La avaricia les hace carecer de solidaridad y de empatía con los demás. Si no gasta en uno mismo tampoco va gastar en los demás.

Si el avaro no disfruta de sus riquezas y es incansable en el trabajo para ganar más y más, estamos ante una persona que sufre, que ha caído en las garras de la avaricia. Cuando, además, la avaricia llega a ser de tipo obsesiva, cuando acumular posesiones es lo único que le importa, esta obsesión puede desembocar en patologías más graves, llegando a distorsionar la realidad y a desconectar emocionalmente de los demás.

Afortunadamente no tantos llegan a estos límites. El límite nos los proporciona nuestros principios éticos y la empatía con los demás. La mayoría llegamos a tener un grado de avaricia socialmente aceptado.
La avaricia también suele ser comparativa, el avaro no es que quiera tener tanto, es que quiere tener más que los demás. Se desea superar a los demás. A todos nos importa lo que los demás piensen de nosotros, y el tener más nos hace ser más envidiables.

La motivación para ser avaricioso la tenemos en cada rincón de nuestra sociedad y en cada esquina del día a día. Llegar a tener una buena economía, poder, seguridad, etc., son deseos que están en la mayoría de nosotros y que vemos reflejados como una constante en una sociedad de consumo.

Esta sociedad en la que nos encontramos nos alienta a tener más de lo que necesitamos, a tener el último modelo, a consumir por consumir, sin duda, es una sociedad que se encarga de producirnos múltiples necesidades. Y cuando vemos que puede peligrar el poder cubrir todas esas necesidades, es cuando caemos en la trampa de la avaricia.

Las situaciones de crisis o de carencias son también un motor de producción de personalidades avariciosas. El miedo a caer en paro, a no tener para pagar la hipoteca, a perder nuestra casa, a bajar nuestro estatus social, etc. son miedos que nacen de una crisis económica que motiva acumular por si acaso, para evitar el miedo que nos produce las situaciones de perdida que pudieran darse.

La avaricia rompe el saco, desear tener y tener más de lo que necesitamos puede hacer que perdamos lo que hemos ido acumulando y otras cosas que son más importantes. La avaricia siempre pierde.


sábado, 7 de enero de 2017

Como ir de rebajas y no morir en el intento!!

ENERO: EL MES DE LAS REBAJAS

Un año más llegan ya las codiciadas rebajas del mes de enero. Casi sin quererlo caemos frecuentemente y de manera rutinaria y compulsiva en la compra de las más y mejores ofertas. En muchos casos estamos motivados más que por nuestras necesidades, por el anunciado y fabuloso descuento de los productos. Uno puede llegar a comprar cosas que incluso no llegará a usar en la vida, simplemente por estar de superoferta.

Además de los gastos producidos por las compras típicas de las fiestas navideñas, llega este mes de enero y tenemos muchas veces la necesidad de entramparnos, sin que sea necesario, para poder hacer el habitual gasto en estas rebajas.

Desde el punto de vista de la personalidad humana no todos tenemos las mismas necesidades, ni nos sentimos atraídos por las rebajas de estos días de igual manera. Algunos, los que menos, están acostumbrados a cubrir algunas necesidades de tipo afectivo con el consumo de caprichos que dan cierto placer que puede cubrir ciertas carencias. En estas situaciones en que las personas han aprendido a cubrir de esta forma sus necesidades, es preciso un cambio importante en el nivel cognitivo, emocional y personal para evitar caer en las compras compulsivas y aprender, en muchos casos, a poder nutrir las necesidades afectivas de una forma saludable.

Cuando por el tipo de personalidad y necesidades somos más sensibles a caer en las redes de las rebajas, uno puede llegar a sentirse mal por la falta de control que uno siente y las dudas que provoca. Podríamos hablar, incluso, de patología cuando se siente la necesidad de consumir de forma compulsiva y se pierde el control en las compras. Los que están a su alrededor deben intentar ayudar a estas personas en la toma de conciencia de su problema, el incremento de su control y el refuerzo de la seguridad en sí mismos.

Hay compradores muy prácticos que saben aprovechar los descuentos esperados de estos días para hacer sus compras. Estos están esperando o se anticipan a sus propias necesidades. Pero hay que ser a veces un héroe o heroína para no sentirse atraído por los fabulosos precios de algunos utensilios que sin tener necesidad de ellos finalmente terminamos adquiriendo por el mero hecho de ser una ganga.

Algunos consumidores, más sensibles a caer en estas redes de las rebajas, pueden comprar compulsivamente y llegar a sentirse mal por ello. Al ir de comprar todos nos autocontrolamos para comprar lo que necesitamos y lo que más se acerque a nuestros deseos o caprichos, conjugado todo ello con nuestro presupuesto. Con todo esto y nuestro propio autocontrol decidimos el consumo o no de ciertas cosas. Puede también ocurrir que se disminuya nuestro control por el efecto consumista de las rebajas y, lleguemos a comprar cosas que en cualquier otra ocasión hubieran pasado desapercibidas a nuestras necesidades y nuestros bolsillos.

Algo similar a las rebajas de estos días ocurre con las compras en “las antiguas tiendas de todo a veinte duros” (o de todo a euro). Lo más difícil es entrar en una de ella y salir con las manos vacías, sin comprar nada (salvo que los días anteriores ya hubiéramos realizado nuestras compras en ellas). Nos atrae en estos comercios el bajo precio y los utensilios tan variados, con lo que siempre se suele encontrar algo o bien que cubra una necesidad o un capricho. Dado su coste mínimo generalmente no nos privamos de estas compras.

También existen los verdaderos artistas en esto de las compras en rebajas que saben, esperan y encuentran siempre lo que necesitan al mejor precio. Generalmente se trata de personas que al menos disponen de tiempo suficiente, ya que esto de las buenas compras no solo requieren control, reflexión y dinero, sino además un mínimo de tiempo para llegar a encontrar el comercio más adecuado y que tenga la mejor relación calidad-precio en las rebajas de estos días.


Para ser un buen consumidor es importante, además del autocontrol, la reflexión y el tiempo, como hemos visto, el aprendizaje de nuestros propios errores en nuestras compras anteriores. Los bajos precios, las buenas ofertas y oportunidades no deben engatusarnos, sino ofrecernos la posibilidad de cubrir nuestras necesidades a un mejor precio.

martes, 3 de enero de 2017

"COMO SER MAGO EN REYES"

         COMO SER MAGO EN REYES  



Como cada año con las fiestas navideñas, todos los papas se plantean como ser unos buenos reyes magos y coordinar y arbitrar todos los posibles regalos que en estos días irán dejando también sus majestades para sus hijos en los hogares de los familiares y amigos.

La ilusión de nuestros hijos con la llegada de los reyes magos debe ser mantenida y apoyada por nosotros todo el tiempo que nos sea posible. No hay una edad determinada para que ellos conozcan la realidad. De hecho, muchos niños conociéndola se aferran al mundo de sus fantasías para así poder disfrutar un poco mas de estas fechas.

A medida que nos acercamos más a la Navidad, nos bombardean toda nuestra cotidianeidad con abundantes propagandas e informaciones de los juguetes que nuestros niños pueden solicitar. Algunos anuncios incluso vienen con la carta de los reyes magos hecha. Nuestros hijos se ven así sumergidos en este marketing de los juguetes. Tienen que elegir entre un amplio, amplísimo abanico de posibilidades. Esto que por un lado amplía las posibilidades de los padres, en ocasiones se vuelve en nuestra contra si no somos capaces de encontrar el juguete preferido, que suele coincidir con el de mayor marketing y que en muchas ocasiones se agota. Y es cuando ante la posible desilusión de nuestros hijos, muchos padres comienzan una incansable búsqueda del más precioso tesoro, ese que está agotado en la mayoría de las tiendas.

Pero algo podemos hacer. Lo primero que debemos intentar es participar con nuestros hijos de la elección de los regalos. Con los más pequeños es fácil ir convenciéndoles de las ventajas y desventajas de cada una de las opciones, sin que en ningún caso ellos pierdan la ilusión. Al menos deben recibir algo de lo que ellos han solicitado, pero podemos incluir otros regalos que a su vez sean más aconsejables.

Para los más pequeños, los juegos simbólicos, una muy buena opción a elegir, son juegos recomendados para niños a partir de tres años en adelante y son aquellos por medio del cual el niño representa situaciones de la vida cotidiana y sus fantasías de manera simbólica. Se trata de los disfraces, casas de muñecas, muñecos y sus utensilios, cocinitas, marionetas, familias de animales, garaje de cochecitos, etc.

Para niños un poco mas mayores, una buena opción también son aquellos juegos en los que el niño debe jugar con alguien y donde todos estos sujetos a una serie de normas. La gama de juegos de mesa es muy variada. Enseñan a respetar las reglas de los juegos, a desarrollar estrategias para tener éxito y aprender también a saber perder. Tenemos juegos de mesa tradicionales como las damas, el ajedrez, el parchís, domino, las cartas y otros más sofisticados para incluso jugar toda la familia.

Otros juegos ayudan a nuestros hijos a aumentar la creatividad como son los juegos de construcciones y juegos de plástica; otros estimulan los sentidos, la memoria y la propia inteligencia, son los llamados juegos inteligentes. Otros muy interesantes para los más pequeños son aquellos que ayudan a desarrollas la psicomotricidad fina, como la plastelina, y la psicomotricidad gruesa, como los patinetes, bicicletas, patines, balones. 

Podemos incluir también algún instrumento musical o juguete musical y por supuesto no debemos olvidarnos de los libros. Hay libros para todas las edades y para que los niños aprendan a disfrutar con la lectura es tarea de sus padres fomentarla desde muy temprana edad.
             
Contamos en el mercado también con una amplia gama de juegos de ordenador. Es interesante que los niños tengan un buen acercamiento lúdico al mundo de la informática. Es imprescindible seleccionar aquellos que sean adecuados a la edad de nuestros hijos, que sean didácticos y sobre todo que no contengan ningún tipo de agresividad y violencia.

Los juguetes son muy importantes en la noche de reyes, pero también es fundamental para los niños todo lo que rodea está noche. Quien no recuerda de su niñez aquellas noches interminables de espera, noches fantásticas de ilusión en las que al despertar nos encontrábamos un zapato o calcetín con regalos. Todo lo simbólico y ritual de la noche hace que ésta sea aún más fantástica y emocionante. Dejemos que los niños y nosotros mismo disfrutemos de la magia de esta noche acudiendo a la cabalgata, adornando el salón, dejando los zapatos o calcetines, preparando una fuente con turrones y champan para sus majestades, etc.

Por último, el mejor consejo para que nuestros hijos disfruten de un inolvidable día de reyes, es convertirnos en niños y disfrutar con nuestros hijos de sus juguetes, compartir la alegría y la ilusión de la incertidumbre hasta el último momento, desenvolver y trasmitir la magia del momento, compartir los sueños, los juegos, sin duda el mejor de los regalos es vivir con ellos estos momentos.